sábado, 14 de febrero de 2026

¡Ay, don Marcelino, don Marcelino!

Realmente, leer la "Historia de España" de Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912) es comprender muchas de las paranoias que siguen atormentando a propios y extraños en este país.

Esta edición de 1941, en "Cultura Española" promete horas y horas de entretenidas lecturas. El prólogo, de 1933, de Jorge Vigón (militar y posterior ministro de Franco) pone el listón muy alto: "El amor de Menéndez y Pelayo a España desborda de cada una de las páginas que nos ha legado. Un amor profundo y ancho que abarca a todas y a cada una de las regiones para fundirlas en el crisol ardiente de su corazón. Cataluña era ya en vida de don Marcelino el punto doloroso del que sufría España." 
Pero vayamos ya con Don Marcelino y su florida pluma: "Lo que con el nombre de civilización árabe se designa, lejos de ser emanación espontánea ni labor propia del genio semítico, le es de todo punto extraña y aun contradictoria con él; como lo prueba el hecho de no haber florecido jamás ningún género de filosofía ni de ciencia entre los árabes ni entre los africanos, y sí sólo en pueblos islamizados, pero en los cuales predominaba el elemento indo-europeo, y persistían restos de una cultura anterior de origen clásico, como en Persia y en España, donde la gran masa de renegados superaba en mucho al elemento árabe puro, al sirio y al bereber". 
A continuación leemos: "No todos los muladíes eran impenitentes y pertinaces: a muchos punzaba el buen ejemplo de los muzárabes cordobeses, protesta viva contra la debilidad y prevaricación de sus hermanos".
Seguimos..."La llamada tolerancia es virtud fácil; digámoslo más claro, es enfermedad de épocas de escepticismo o de fe nula. El que nada cree, ni espera en nada, ni se afana y acongoja por la salvación o perdición de las almas, fácilmente puede ser tolerante."
Y por fin, el célebre y mítico colofón: "España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; esa es nuestra grandeza y nuestra unidad: no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los Arévacos y de los Vectones, o de los reyes de Taifas."

Cuarto cuarteto de Bartók

Esto de Béla Bartók es de 1928. Ni más ni menos que el 4º cuarteto de cuerda, escrito en pleno período de entreguerras. Es el primero de los 5 movimientos. Con su "estructura de arco", es una de las cimas de la música de cámara de todos los tiempos. Glissandi y pizzicati al límite. Música bárbara.

viernes, 13 de febrero de 2026

Tregua

A choiva deu unha tregua. O ceo segue anubado, pero que non caia auga do ceo é un adianto. Non sei en que medida o tempo, a meteoroloxía, pode afectar ao estado de ánimo dun ser humano. Eu particularmente noto que a medida que me fago máis maior estou máis pendente do tempo. Non lembro preocuparme pola choiva ou polo frío cando tiña 20 anos. Ao igual que a presbicia, a sensibilidade ante os cambios meteorolóxicos é un bo indicador de que o tempo pasa. Xusto este días estou a ler "Cronofobia", de Sergio C. Fanjul @sergio_c_fanjul . Síntome moi identificado con el e creo que eu tamén son "cronófobo". Desde que cumprín os 50 anos, pensar no tempo comeza a ser unha especie de obsesión. Por moito que tento distraer a miña mente, o tempo nunca dá tregua. Váisenos das mans. É por iso tamén que co paso do tempo temos menos tolerancia ante persoas tóxicas. Sabemos que hai que aproveitar ben cada día. Cando un ten 20 anos, un pensa que será eterno. Mais agora mesmo teño máis sensibilidade ante todo, ante unha cor do ceo, unha obra musical, un libro, etc. É o feito de que o ser humano é finito o que dá sentido á vida. Se fósemos inmortais, ¿que sentido tería a vida? O que dá valor a cada instante é saber que algún día non estaremos.



















La lluvia ha dado un respiro. El cielo sigue nublado, pero el hecho de que no caiga agua es un paso adelante. No sé hasta qué punto el tiempo, la meteorología, puede afectar el estado de ánimo de una persona. En particular, noto que, a medida que envejezco, soy más consciente del clima. No recuerdo preocuparme por la lluvia ni por el frío a los 20 años. Al igual que la presbicia, la sensibilidad a los cambios de tiempo es un buen indicador del paso del tiempo. Ahora mismo estoy leyendo "Cronofobia", de Sergio C. Fanjul @sergio_c_fanjul. Me siento muy identificado con él y creo que también soy cronofóbico. Desde que cumplí los 50, pensar en el tiempo se ha convertido en una especie de obsesión. Por mucho que intente distraerme, el tiempo nunca me da un respiro. Se nos va de las manos. Por eso también, a medida que pasa el tiempo, tenemos menos tolerancia con las personas tóxicas. Sabemos que tenemos que aprovechar al máximo cada día. Cuando tienes 20 años, crees que serás eterno. Pero ahora mismo tengo más sensibilidad a todo: a un color del cielo, a una obra musical, a un libro, etc. Es el hecho de que los seres humanos somos finitos lo que da sentido a la vida. Si fuésemos inmortales, ¿qué sentido tendría la vida? Lo que da valor a cada momento es saber que un día no estaremos aquí.

jueves, 12 de febrero de 2026

Béla Bartók: cuartetos de cuerda

La música que encierran los cuartetos de Béla Bartók brota directamente de la 'puszta' húngara, de cánticos ancestrales durante siglos confinados en el mundo rural. Bartók rescató e hizo universales estas melodías. Hoy siguen siendo algo inclasificable, como el grito de angustia de una tierra mil veces mancillada y ninguneada. Dar voz a lo que no tiene voz. Ofrecer al conjunto de la Humanidad lo atávico y ancestral, el legado de los desposeídos, su cultura transformada en estandarte de lo Húngaro. Nunca habría llegado a apreciar esta música sin haber visto el impresionante vídeo del cuarteto n° 2 de BB interpretado por el cuarteto Esplá. Todavía estoy conmocionado, y lo he visto unas cuantas veces. Gratitud infinita.

@raquelarealmartinezviolin @montse.egea @paticorderoviolin @raqueldebenitoviola

domingo, 8 de febrero de 2026

Concerto de Ecos de Breogán no Círculo das Artes de Lugo

Onte, no Círculo das Artes en Lugo, tivo lugar o concerto de Ecos de Breogán, a formación de cámara que lidera a oboísta Iria Folgado. Iria é solista de corno inglés na Konzerthaus de Berlín. Xunto a ela actuaron Millán Abeledo (cello), Marta Rodríguez Otero (viola) e Sara e Raquel Areal (violíns). A proposta era do máis suxestivo, con compositores das Illas Británicas e aires musicais da campiña inglesa. O resultado foi magnífico, sobre todo o Quinteto para óboe e cordas de Bax e os Seis ensaios sobre temas populares ingleses de Vaughan Williams. Foi todo un luxo poder contar con estes e estas instrumentistas prestixiosos que son profetas fóra e tamén na súa terra.


domingo, 1 de febrero de 2026

Segundo cuarteto de Béla Bartók

O segundo movemento desde cuarteto de Bártok é tribal, obsesivo, salvaxe. Ataques secos, acentos violentos e cambios instantáneos de dinámica. Non hai un momento de calma. Bartok escribiuna en plena I Guerra Mundial. É evidente que o dolor e o horror mobilizan inxentes cantidades de enerxía creadora. A "Consagración da Primavera" de Stravinski é de 1913. Bela Bartok compuxo este cuarteto entre 1915 e 1917, aínda que houbo que agardar á posguerra para a súa estrea. Sen dubida hai moito da enerxía telúrica da terra aquí, esa que o músico ruso sacou a escea, provocando o estupor e a indignación dos burgueses parisinos bempensantes. No caso de Bartok, hai un intenso traballo de campo detrás, documentando e comprendendo a música popular. A fusión destas músicas do pobo co para-expresionismo musical dá como resultado unha auténtica descarga eléctrica que pon os pelos de punta.