La música que encierran los cuartetos de Béla Bartók brota directamente de la 'puszta' húngara, de cánticos ancestrales durante siglos confinados en el mundo rural. Bartók rescató e hizo universales estas melodías. Hoy siguen siendo algo inclasificable, como el grito de angustia de una tierra mil veces mancillada y ninguneada. Dar voz a lo que no tiene voz. Ofrecer al conjunto de la Humanidad lo atávico y ancestral, el legado de los desposeídos, su cultura transformada en estandarte de lo Húngaro. Nunca habría llegado a apreciar esta música sin haber visto el impresionante vídeo del cuarteto n° 2 de BB interpretado por el cuarteto Esplá. Todavía estoy conmocionado, y lo he visto unas cuantas veces. Gratitud infinita.
@raquelarealmartinezviolin @montse.egea @paticorderoviolin @raqueldebenitoviola
No hay comentarios:
Publicar un comentario