"Viaje a Marte" es una película de 1918, dirigida por el danés Forest Holgen-Madsen. Se me ocurrió verla impulsado por la curiosidad sobre la utopía de viajar a Marte. En tiempos de Elon Musk y su obsesión por colonizar el planeta rojo, parece interesante conocer el principio de esta idea recurrente en el imaginario colectivo de la humanidad desde hace tiempo.
Ante la incredulidad en el éxito de la empresa de muchos de sus amigos, un grupo de entusiastas de la astronomía deciden construir una nave espacial que les permita viajar a Marte. El proyecto es visto como una locura por un reputado astrónomo, pero los vigorosos y utópicos expedicionarios se ponen manos a la obra y construyen un simpático artefacto al que bautizan como "Excelsior". En realidad, tiene toda la pinta de un avión convencional, pero consigue salir de la atmósfera terrestre y surcar el espacio. Ni efectos de la gravedad ni trajes espaciales ni nada. Ni falta que hace. Los astronautas comienzan a desesperarse porque llevan seis meses navegando a través del espacio y pierden las esperanzas de llegar a Marte. Tras superar un intento de rebelión a bordo, llegan por fin al objetivo de su viaje.
Allí son recibidos por los marcianos, unos simpáticos seres que son formalmente iguales a los terrícolas y visten unas túnicas blancas. También llevan las cabezas ceñidas por unas coronas de laurel. Recuerdan mucho a los romanos de las películas.
La recepción cálida y cordial da paso a la curiosidad mutua. Marcianos y terrícolas se cuentan los unos a los otros cómo viven, qué comen y demás. Resulta que los marcianos son vegetarianos, porque han llegado a la conclusión de que no deben comer carne de seres vivos. Esto da pie a que los terrícolas emplean una de sus armas para matar a un ave que pasa sobre sus cabezas, tratando de mostrar cómo cazan y qué tipo de carne comen. A partir de aquí se desatan las hostilidades y se entra en una fase completamente diferente. Los marcianos apresan y juzgan a los agresores.
Como no quiero descubrir los secretos y el argumento de la película, no voy a continuar desvelando la trama. Sólo diré que me parece una auténtica obra maestra de la ciencia ficción en los comienzos del cine. Sin embargo, la película no debe ser sólo vista como una obra con un argumento fantástico. Debe hacerse otra lectura con carácter ético y moral, una reflexión acerca de los valores de la sociedad. La contraposición entre la forma de vivir de los marcianos y los terrícolas deja en muy mal lugar a los habitantes del planeta azul. Marte aparece así como una utopía realizada, un mundo feliz y más evolucionado, un modelo de sociedad al que los terrícolas deben aspirar.
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