Concierto de la Orquesta Sinfónida de Galicia en el Auditorio de Galicia. Como siempre, Mahler tiene un gran poder de convocatoria entre los aficionados y aficionadas a la música. Recuerdo que hace más de veinte años, cuando empezaba a asistir a los conciertos con regularidad, Mahler era un compositor poco habitual en las programaciones. En la actualidad, podemos decir que "su tiempo ha llegado" y sus sinfonías son apreciadas por el gran público.
La Quinta Sinfonía es una de las más conocidas de Mahler, y no sólo por el célebre Adagietto, que suena en la película "Muerte en Venecia" de Visconti. Para mí, es una de las más compactas y logradas de Mahler. El tercer tiempo siempre ha despertado en mí grandes nostalgias de mi época coruñesa. Recuerdo que era la música que escuchaba cuando me estaba examinando de la Selectividad. El motivo rítmico asignado por Mahler al látigo es uno de los hitos de la obra. Del Adagietto poco podemos decir que no se haya dicho ya. No por muy conocida o por muy escuchada deja de ser una música prodigiosa, y conmueve mucho más en vivo, lógicamente.
Y qué decir del quinto y último tiempo. Combina momentos de euforia y contención, una fórmula muy habitual en Mahler. Es una orgía que escala hacia el gran tutti del final. Aunque el propio fin del movimiento y de la sinfonía parece un poco circense, quizá tenga todo el sentido del mundo. Mahler representaba todo lo grandioso y colosal en su música, al lado de lo grotesco y lo vulgar. Este último movimiento es una fusión perfecta del ying y el yang mahlerianos.
La Orquesta Sinfónica de Galicia ofreció una versión espléndida. Markus Stenz dirigió a la formación coruñesa. Hay que destacar la buena actuación de las trompetas y trombones que produjeron, como siempre, un gran efecto visual al levantar sus pabellones al cielo. Hubo muchos aplausos y el director salió a saludar varias veces ante un público entusiasmado.
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