Hacía mucho tiempo que no veía una película muda. Me lo pensé un poco antes de ir. Nunca me ha atraído el cine mudo. Sin embargo, reconozco que ha sido una buena experiencia. El cine mudo implica que casi toda la atención del espectador está centrada en lo visual. Digo casi todo, porque aquí lo único que se escucha es música. Es decir, la música es la totalidad de la banda sonora.
Cada cierto tiempo aparecen en pantalla las consabidas letras blancas sobre fondo negro que recuerdan las presentaciones de Power Point. Lo único que me incomoda es la sensación de pensar que no me va a dar tiempo a leer todo lo que aparece en pantalla. En realidad, tuve tiempo de sobra.
Nada más comenzar la película sabemos que va a ser una experiencia diferente. A mí me fascina la estética y la belleza de los años veinte. Es algo muy característico y, a la vez, muy diferente de los cánones actuales.
Una pareja de personas sin hogar ni trabajo vaga por las instalaciones portuarias de una gran ciudad, junto con un niño huérfano. El personaje caracterizado como "El Bruto" les ofrece una habitación con el objeto de aprovecharse de ellos. En realidad, lo que planea este personaje, caracterizado como rico, capitalista y triunfador, es ganarse el favor de la chica.
Los tres nuevos huéspedes pasan un hambre atroz, mientras intentan no perder la calma. El muchacho sale a buscar trabajo, pero no encuentra nada. La chica decide salir también a encontrar algo y, entonces, se precipita el final. Es una película corta, que sobrepasa escasamente la hora de duración.
Es curioso ver a los actores mover la boca, hablar, y no escuchar nada. Quizá por eso los actores de cine mudo han de esforzarse especialmente en actuar de forma convincente. Tienen que sugerir al espectador lo que éste no puede escuchar a través de sus bocas. Por otra parte, al ser la información textual mínima, hay muchas escenas que admiten diferentes interpretaciones por parte del espectador. Así, en esta película hay varias posibles interpretaciones sobre qué está sucediendo exactamente en varias escenas.
Josef von Sternberg (José de la Montaña de la Estrella) fue un director nacido en el Imperio Austrohúngaro que emigró a Estados Unidos y terminó en Hollywood. Es una historia paralela a la de Eric Wolfgang Korngold o Arnold Schönberg. Otro artista más que tuvo que huír de la barbarie y terminó su vida en el Nuevo Mundo, al otro lado del Océano Atlántico.
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