sábado, 25 de enero de 2025

"El Brutalista", de Brady Corbet

Película densa, larga y que obtiene valoraciones desiguales entre los espectadores. Lo que se nos cuenta es la historia de un arquitecto húngaro de la Bauhaus que se ve obligado a refugiarse en Estados Unidos por su condición de judío, tras haber sobrevivido como prisionero en el campo de concentración de Auschwitz.

El film dura más de tres horas y media y tiene un descanso de quince minutos en el medio de las dos partes. Me recordó las películas que iba a ver cuando era pequeño, cuando aprovechábamos el intermedio para acercarnos a la cantina a comprar palomita o un refresco. Me acuerdo bien de aquellas sesiones en el Cine Riazor de Coruña.


"El Brutalista" es una película compleja y poliédrica. El espectador queda en muchos momentos desconcertado ante los acontecimientos. Nuestro arquitecto llega a Nueva York y prueba fortuna trabajando en el negocio de decoración de casas de un pariente. Su buen hacer y su buena estrella lo llevarán a ser apreciado por un multimillonario que confía en él para realizar un gran proyecto en su localidad.

El proyecto transforma al arquitecto, para bien y para mal. Su mujer y su sobrina llegan a Estados Unidos gracias a la ayuda de los contactos de su protector y mecenas. Pronto se darán cuenta de todo lo que implica el proyecto.

Hay muchos temas que van surgiendo, desde la obsesión por la perfección, la importancia de la constancia, lo aleatorio del éxito en la vida, los pros y los contras del mecenazgo, etc. La historia se va haciendo cada vez más interesante y corrosiva.

Finalmente, nos queda el recuerdo de más de tres horas de buen cine, que nos ha mostrado un episodio central en la historia contemporánea de Europa y del mundo. Si bien no es una película complaciente, no se hace larga. Su duración puede inhibir a muchas personas, pero no creo que esto sea un problema para nadie. La historia está bien contada y los actores son sobresalientes.

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