jueves, 22 de febrero de 2024

Leyendo "La frontera", de Erika Fatland

Erika Fatland: La frontera. Libro de viajes al más puro estilo de Kapuscinski. La noruega Erika Fatland ha vuelto a escribir sobre Rusia. En el libro anterior nos ofrecía su visión de lo que ella denomina Sovietistán, es decir, todas las ex-repúblicas de la URSS que ahora son países independientes. Bueno, no todas. Si no recuerdo mal eran Kirguizistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kazajstán y Tayikistán. El libro es trepidante, al igual que este del que hablo ahora, "La frontera", en donde recorre todos los países que tienen frontera con el gigante euroasiático. 

En gran medida es un libro de viajes, aunque también puede ser encuadrado en la sección de Geografía o Geopolítica. Algunos de los vecinos de Rusia por los que pasa Fatland se repiten, si bien la mayoría son completamente nuevos en relación con su libro anterior.

La gran pregunta que subyace y que motiva el libro es: "¿Cómo es convivir con un vecino tan poderoso como Rusia?". Cuando estuve en Canadá recuerdo que decían que tener como vecino a Estados Unidos es como dormir con un elefante: a cada vuelta de se da, parece que lo va a aplastar a uno. Era algo semejante a esto.

El libro "La frontera" es atractivo no sólo por su argumento y estructura, sino por la gran variedad de escenarios geográficos que en él se narran. Quizá falla algo en el hecho de que el hilo conductor debería ser siempre Rusia y la relación con todos los países que van apareciendo en el libro, cuando en realidad ello no es siempre así. Hay muchos pasajes de los capítulos en los que el análisis de un país concreto (Corea del Norte, como ejemplo) está completamente aislado de la idea central, Rusia. En el caso de Corea del Norte, al final la autora nos refiere su visión de la zona desmilitarizada entre las dos Coreas, en el paralelo 38. Es la frontera, pero no la frontera entre Rusia y Corea del Norte, sino la frontera entre las dos Coreas.

En cualquier caso, se disculpa este desvío del foco principal. El relato es muy ameno y se aprende mucho. Entiendo que la idea inicial del libro pueda haber sufrido alguna modificación. Cuando se comienza a escribir algo uno no se puede imaginar las vueltas que va a dar el relato. El libro, tal y como está concebido, sería un libro de viajes y geopolítica sobre todos aquellos países que tienen frontera en común con Rusia. Ahora mismo estoy leyendo los capítulos dedicados a Mongolia, ese país tan enigmático entre Rusia y China. Ulán Bator, gran ciudad que fue creada con edificios sólidos por los chinos.


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