martes, 20 de febrero de 2024

Comienzo "El Doctor Zhivago", de Borís Pasternak

    Leo "El Doctor Zhivago, de Borís Pasternak", en la traducción de Marta Rebón. Es un gran fresco de buena parte de la historia contemporánea de Rusia, en el siglo XX. El argumento, el hilo conductor, es la vida de Yuri Zhivago, el doctor. La historia de amor de Zhivago y Larisa, Lara, es el hilo conductor de un relato en el que tal vez lo más importante sea el trasfondo, el paisaje de las revoluciones, la de 1905 y la de 1917. Las autoridades de la URSS condenaron el libro sin haberlo leído. Decían que el argumento no servía al pueblo, que no se ocupaba lo suficiente de la revolución. Para los censores, Pasternak ponía el foco en un individuo aislado y sus insignificantes preocupaciones. Había que centrarse en el pueblo y en la transformación social.
    Parece ser que Jruschóv leyó el libro muchos años después del momento en que habría tenido que leerlo y concluyó: "No teníamos que haberlo prohibido. No hay nada en el libro de contrarrevolucionario". Pero era muy tarde ya. A Borís Pasternak le habían concedido el Premio Nobel de Literatura y no le había quedado más remedio que rechazarlo. Las presiones en la URSS habían llegado a silenciar al escritor, que se ganaba la vida realizando traducciones alimenticias. De nuevo, la trágica historia y el destino de Rusia.
    El texto es minucioso. Pasternak describe con todo lujo de detalles los menores acontecimientos. El calor asfixiante de un vagón de ferrocarril, las sombras que proyectan los viajeros sobre el pasillo y el exterior del tren, las ramas de los tilos que se agitan al paso del convoy, etc. Nada escapa al "objetivo fotográfico" de la pluma del escritor.
    El Doctor Zhivago pasa dos años fuera de casa, atendiendo a heridos en el frente. Es impresionante cómo se nos describe la revolución en marcha. Cada día es una nueva jornada en la que el pueblo ha tomado las riendas de su destino. Zhivago asiste a mítines y es testigo de la Revolución Rusa dentro de la Primera Guerra Mundial. La guerra agita el mundo y, como dice el sordomudo con quien Zhivago comparte vagón, el caos que acompaña a la revolución es igual de estable que el orden previo. De este caos, dice, nacerá un nuevo orden basado en soldar todos los microfragmentos que han resultado de la destrucción y desmenuzamiento del viejo orden. Según el sordomudo, la revolución es un momento igual de estable que los períodos de paz, con sus lógicas y sus dinámicas. La lógica del caos también es lógica, al fin y al cabo. En cualquier caso, lo cierto es que no se percibe un grandísimo entusiasmo en Zhivago por la revolución naciente. ¿Quizá eso es lo que vieron los primeros censores, los pocos miembros de la "nomenklatura" que leyeron el manuscrito?

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