Libro denso. Libro aparentemente difícil. En la práctica, se nos ofrecen muchas confesiones del autor, que vivió un proceso de conversión al cristianismo desde la ausencia de religión. Carrère escribe desde un presente en el que de nuevo él vuelve a ser laico y se sorprende de su propia conversión. A propósito de la conversión, parte del discurso gira en torno a Saulo, a quien un rayo cegador tiró de su caballo. Saulo es San Pablo. El libro se adentra en los Hechos de los Apóstoles y los desmenuza. Lucas y Pablo son los grandes protagonistas. Carrère despliega una verdadera erudición sobre los primeros años de la Iglesia Católica. No sé si esto es una novela o un ensayo. Está en algún punto intermedio entre los dos. También tiene mucho de diario personal. El libro es un gran fresco y el lector está desconcertado por la novedad y libertad de la forma. Me está resultando difícil.
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