He finalizado el libro de Italo Svevo. Las páginas finales son antológicas. Ha compensado el esfuerzo lector. Estalla la Primera Guerra Mundial y estalla en añicos también el mundo de comodidades y banalidades de los honrados ciudadanos del Imperio Austrohúngaro. La hipocondría es curada -mejor dicho, arrancada de cuajo- por la inmediatez y la urgencia del presente. Cuando los uniformes, los tiros, las bombas y la caballería amenazan, todo pasa a un segundo plano. Se ve indudablemente la herencia de Schopenhauer en el final del manuscrito de Zeno Cosini. Surgen temas inesperados: el ser humano es nocivo con el planeta, con los animales y con los árboles. El Antropoceno "avant la lettre". Puede ser una posición de pesimismo existencial, pero en todo caso es un pesimismo muy bien informado y muy visionario. La Primera Guerra Mundial sacudió Europa y las conciencias. El paralelismo del final de "La conciencia de Zeno" con el de "La montaña mágica" de Thomas Mann es más que evidente y muy significativo. Fin de época. Adiós a la inocencia.
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