sábado, 26 de noviembre de 2022

El baile de Natasha

Orlando Figes: "El baile de Natasha". Interesantísimo relato sobre la doble personalidad del alma rusa, tan eslava y tan europea a partes iguales. Los nobles y los aristócratas casi no se relacionaban con sus hijos. Vivían en realidades paralelas. Los descendientes eran criados por nodrizas e institutrices, que les hablaban en francés, alemán e inglés. Sobre todo, en francés, que era el idioma de moda. 

El año de 1812 fue crucial para modificar el sentimiento nacional y la identidad rusa. Hasta el momento las clases altas del país se expresaban en francés y seguían la moda de París en todo momento. La guerra con Francia provocó el descrédito de todo lo francés. De la galofilia se pasó a la galofobia. Los aristócratas y nobles empezaron a hablar en ruso y se inspiraron en señales de identidad de la tierra para labrar su conciencia nacional. 

El campesinado había sido el depositario de todo ese patrimonio inmaterial, y se convirtió en un nuevo modelo. Muchos nobles se casaron con siervas y al revés. En ese contexto, el idioma ruso era tosco y carecía de muchas palabras que sí tenía el francés, lengua de cultura, literatura y buenos modales. Pushkin y otros precursores comenzaron a cultivar el ruso literario moderno. Comenzaron a unificarse las diferentes variedades del ruso que se hablaban, y se labró un idioma moderno que se fue codificando a través de la literatura. Hasta el momento no existía una literatura nacional rusa. Todo lo que se escribía estaba en francés.

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