domingo, 16 de febrero de 2025

"América", de Manuel Vilas

No es para nada convencional la escritura de Vilas. Se ve que le ha interesado la poesía más que la prosa. Su estilo es fragmentario, lapidario pero, en muchas ocasiones, banal. Sin embargo, hay momentos buenos en su narración.

Es interesante lo que cuenta; es más discutible cómo lo cuenta. La narración se basa en plasmar por escrito un conjunto de impresiones y sensaciones que experimenta el autor en sus viajes por Estados Unidos. El problema es que hay muchas anotaciones que carecen de interés, desde mi punto de vista. Vilas va contando todo, absolutamente todo lo que le sucede. Parece que no hay filtro a la hora de narrar. De esta manera, el lector se encuentra con un texto interesante, pero al que le sobra tranquilamente la mitad de su extensión.
 

Otro problema que veo en la escritura de Vilas es la facilidad con la que hace afirmaciones más bien discutibles, incluso diría que políticamente incorrectas. Sentencia. Pontifica. Por momentos se diría que adopta este estilo por provocar pero, después de haber releído algunas páginas varias veces, llego a la conclusión de que no. Que escribe así.

También habría que hacer alusión a un estilo infantil en ciertos momentos, asignando nombres a objetos o lugares, repitiéndolos una y otra vez. Los diálogos con la ciudad de Houston desde la habitación del hotel en que se hospeda parecen propios de una redacción de primaria. Yo, personalmente, no les veo la gracia.

En cualquier caso, insisto, hay momentos buenos. Al terminar el libro, el lector obtiene una imagen interesante de Estados Unidos y, desde luego, sabe más de este país que cuando lo comenzó. Mis estancias en Estados Unidos se limitan a Los Ángeles, Memphis y Nueva York. No está mal: costa oeste, centro y costa este. Y sí, en el libro veo plasmadas muchas de las ideas que a uno le vienen a la cabeza cuando viaja a Estados Unidos y después, cuando piensa desde Europa en las ciudades, en las autopistas, en la obesidad, en la pobreza urbana, en las ciudades difusas, etc. Vilas disecciona todos estos temas y aporta luz sobre aspectos interesantes.

Por último, creo que hay un abuso hasta la saciedad de la estética del nómada, de la persona itinerante. Es un estilo de vida que tiene su poética y su encanto, pero describir todas las habitaciones y todos los vestíbulos de los hoteles y dedicar el diez por ciento del libro a ello tampoco me acaba de convencer. En resumen, veo más sombras que luces en este libro titulado, a la manera kafkiana, "América", pero las luces que existen son interesantes y, para algunos lectores, pueden justificar la lectura del libro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario