Biopic noruego sobre Edvard Munch, un artista atormentado. El autor del célebre cuadro "El grito" conoció muy temprano el desengaño amoroso. Su pasión por una mujer casada, que lo rechazó tras tener una aventura (concebida como fugaz para ella pero como preludio de una relación para él) lo sumió en un estado de abatimiento. El alcohol fue para Munch la manera de desahogar sus penas. Toda la vida recurrió al alcohol, algo que, por otra parte, es uno de los clichés característicos de las gentes del norte de Europa.
La película se articula a partir de diferentes momentos de la vida de Munch, que se van sucediendo sin un orden aparente. Es muy interesante el período berlinés, en el que se narra cómo una exposición de cuadros de Munch es clausurada tras una votación entre los miembros de la asociación de artistas en cuyo local se habría de exhibir. Lo que se plantea es tan antiguo como el mundo: el rechazo de los artistas senior, ya asentados, a la disrupción que representa Munch. Es particularmente interesante el final de la vida del pintor. Asentado en su casa en Oslo, observa con temor la llegada de los nazis. Aunque Hitler ha prohibido sus cuadros, otro oficial alemán es un admirador de su obra, con lo cual se conjuran los peligros. Finalmente, Munch donó su colección de pinturas al ayuntamiento de Oslo.
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