Film actual, en el que asistimos a la realidad de tres viernes consecutivos de tres adolescentes finlandesas. Como siempre, me llama la atención el idioma finlandés y sus inflexiones y entonaciones. Por supuesto, recomiendo verla en versión original.
Yendo al grano, el mensaje que transmite la película es el elevado grado de tolerancia al que ha llegado la sociedad finlandesa. Las tres protagonistas son completamente libres para construir su vida. Todas ellas quieren ser honestas consigo mismas y con las demás. Esta capacidad de autodeterminación de las vidas de los individuos es algo característico de los países nórdicos, sin duda.
Otra de las reflexiones que me han surgido viendo la película es el extraordinario parecido de la adolescencia y la juventud en Finlandia y en el sur de Europa. Los mismos gestos, la misma actitud ante muchos temas, la estética similar. Sin embargo, y de igual manera, llaman también la atención las grandes divergencias en mentalidad, en practicidad, en autonomía individual y más aspectos.
Por supuesto, los paisajes exteriores e interiores de Finlandia son otros de los atractivos de la película. La mayor parte de la acción transcurre en interiores, pero uno de los momentos culminantes se produce cuando dos de las chicas circulan en el coche por la ciudad nevada y, de repente, una de ellas realiza una demostración del triple Lutz (un paso dificilísimo del patinaje sobre hielo). Ese momento es mágico, con el coche parado y el paisaje urbano nevado.
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