Auténtica obra maestra. Inspirada en la época medieval. El caballero Antonius Block, que acaba de llegar de pasar diez años en las cruzadas, es retado por la muerte a una partida de ajedrez. Si gana, se salvará. Si pierde, morirá. La partida de ajedrez transcurre a lo largo de todo el film, marcando el desarrollo del mismo. Mientras hay partida, hay vida.
La recreación que hace Bergman de los modos de vida medievales es magistral. La importancia de la religión, las supersticiones, el clima de miedo y temor en el que vivía la gente... todo ello aparece en la película con un realismo que pone los pelos de punta. De igual modo, la presencia inminente de la muerte suscita un examen de conciencia de Antonius Block, quien realiza un repaso de su vida e indaga sobre si hay vida después de la muerte. Su escudero, realista, afirma directamente que no hay nada más. Trufada de escenas magistrales, como la de la confesión de la muerte al caballero o la escena campestre de Antonius Block con los juglares.
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