Cine finlandés: "Fallen leaves" ("Hojas de otoño", en castellano) es una película muy nórdica. Está llena de grandes silencios que invitan a reflexionar sobre la condición humana. Apenas sí se ve sonreír a nadie durante la hora y media que dura. Lo que vemos no es la Finlandia próspera, eficiente y paradigma del estado del bienestar. Kaurismäki nos muestra la Finlandia del proletariado, un país en donde hay personas que viven al límite y pasan dificultades para llegar a fin de mes. Si se pretendía mostrar la cara B del país, se ha conseguido con creces. Felicidades. Nos queda claro que el modelo social y económico de Finlandia no es un éxito rotundo como muchas veces creemos.
Viendo la película me acordaba el libro de Michael Booth, "Gente casi perfecta. La verdad sobre el milagro nórdico". Este libro, escrito por un inglés casado con una danesa, deconstruye todos los tópicos que gobiernan nuestras opiniones sobre Noruega, Suecia, Finlandia, Islandia, Dinamarca y Finlandia. Son casi perfectos porque así los percibimos, pero no son ni mucho menos perfectos. Ese mensaje cala perfectamente en el espectador de "Fallen leaves", que asiste a una trama depresiva, muy en consonancia con determinadas opiniones populares (vivir en los países nórdicos es deprimente porque hay poca luz y hace frío, son unos alcohólicos perdidos, tienen una alta tasa de suicidios, etc). Yo me resisto a creer en los lugares comunes y, por eso, desconfío de todo este imaginario colectivo. Sin embargo, ayer viendo la película reconozco que me desanimé. Es duro ser excluido en el sur de Europa pero debe ser mucho más duro serlo en un país como Finlandia. Y eso que la historia de la película tiene lugar en verano y comienzos de otoño (de ahí el título).
La historia es relativamente convencional. Chica y chico se conocen. Los dos tienen empleos precarios y mal pagados. Se sienten tremendamente solos. Se enamoran, y no se sabe muy bien si lo hacen espontáneamente o si actúan movidos por la necesidad de huir de la soledad que los corroe. Los dos son seres solitarios. Él, además, es alcohólico. A partir de aquí no voy a contar nada más para no hacer spoiler...
Recomiendo la película si gustan de ritmos lentos y si son capaces de soportar los dramas. Hay poco humor en el largometraje, aunque lo hay. Humor finlandés, vaya. En cualquier caso, hay que reconocer que los finlandeses son muy diferentes a nosotros. Ayer, motivado por la película y con ganas de explorar un poco más el alma finlandesa, empecé el libro "El año de la liebre", de Arto Paasilinna. Es un libro magnífico que confirma cuán distintas son nuestras formas de ver y sentir la realidad. El libro es todo un hallazgo. En cuanto lo acabe hablaré aquí sobre él.
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