Película dura, durísima, sobre las condiciones de vida de un subsahariano en París. La gran ciudad no tiene compasión de Souleymane. Cada día duerme en albergues temporales situados a muchos kilómetros del centro de la ciudad. Se gana la vida repartiendo comida a domicilio. Anda siempre al borde del precipicio, trabajando en una situación alegal. Por si fuera poco, los lazos afectivos con su país de origen se van debilitando cada vez más. Uno llega a comprender qué es la inmigración y siente auténtica compasión de este hombre. Todo el mundo debía ver una película así para saber de lo que se habla, en muchas ocasiones, sin tener ni idea.
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