"La vegetariana" es un libro muy duro pero muy interesante. Yo llegué a él atraído por el hecho de que su autora es coreana. La literatura nos permite sumergirnos en las realidades de otros países y otros territorios muy lejanos, con otros sistemas de valores, creencias y hábitos. Corea del Sur es una realidad bastante diferente a la nuestra aunque, por otra parte, era consciente de que en la actualidad es una sociedad urbana contemporánea. En el año 2025 ya no hay grandísimas diferencias entre sociedades urbanizadas del norte global.
La novela gira en torno a un trastorno alimentario. En concreto, la anorexia nerviosa. La historia que se nos cuenta es cómo se va derrumbando el mundo para la protagonista. Poco a poco, sin grandes aspavientos, su mundo se va estrechando. Su vida va reduciéndose cada vez más. Soledad, silencio, resignación. Son cualidades que asocio desde siempre a todo lo oriental.
Al comenzar la segunda parte pensé que entraba en otra historia completamente diferente o, al menos, que tratase sobre otra persona diferente a la protagonista. Después de algún recoveco, se retoma la historia del capítulo anterior. Hay algo de onírico en la "mancha mongólica" de la protagonista. Los personajes en esta segunda parte se acercan al abismo a pasos acelerados. Asistimos a la consumación de una sentencia de muerte del sentido común. El mundo, lógicamente, se derrumba y ello precipita hacia el desenlace final.
Es una lectura desgarradora, valiente, con tintes oníricos y desesperados, que retrata la fragilidad y la indefinición emocional de las sociedades urbanas contemporáneas.
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