Maravilloso corto en el que una madre es cuidada en su casa por su hijo. La protagonista padece un claro deterioro de la memoria y todos los días, por la mañana, pregunta a su hijo dónde está su padre. En realidad, el padre ha fallecido hace años y el hijo ha de inventarse una historia cada día para que su madre se quede satisfecha.
El desarrollo de la trama sigue por cauces singulares. El hijo se inventa una serie de pretextos encadenados, con los que consigue arrancar la sonrisa de su madre, que rebusca en los recuerdos del pasado. Es enternecedor y reconfortante ver cómo el rememorar el pasado puede tener un efecto sanador, alejándonos a veces de la cruda realidad del presente. Y es que quien ha vivido y puede recordarlo debe considerarse afortunado.
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