Un padre, su hijo, su hija y el marido de esta, pasan unos días en una cabaña al lado del mar. Estos cuatro personajes crean todo el universo de la película. En realidad, se trata prácticamente de una obra de teatro, eso sí, en un entorno natural esplendoroso. Aunque la película es en blanco y negro, la luz de Suecia deslumbra al espectador. Las noches blancas crean juegos de luces sorprendentes en la vieja casa, en la que no hay cortinas ni persianas.
En este escenario se desarrolla una de las películas más complejas de Bergman. Las relaciones interpersonales fuera y dentro de la familia son uno de los dos núcleos de interés sobre los que gravita el guión.
El otro gran tema es la enfermedad mental, que sufre la protagonista, Harriet Andersson. La esquizofrenia la que lleva a Karin a tener visiones en las que se le aparece Dios. Es Bergman en estado puro, reflexionando sobre la existencia de un ser superior y directamente asociando la experiencia de mística a la locura. El Dios que se le aparece a Karin es un Dios que le hace sufrir, pero también gozar. Bergman dibuja la locura a partir de la asunción de fenómenos paranormales como normales.
El hecho de centrarse en una enfermedad mental de una manera tan cuidadosa y con tanto tacto pone de manifiesto la extraordinaria sensibilidad del director sueco. No hay que olvidar que la película es de 1961. "Como en un espejo" es mucho más compleja de lo que podemos pensar. No es el propósito de esta humilde crónica profundizar en el argumento ni en el significado de las diferentes escenas que se suceden. Sólo diré que esta película es de visión obligada para todas aquellas personas interesadas por la Psicología. Les remito a este post para más información.
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